miércoles, 5 de marzo de 2014

¿A MOSCA SECA DESDE EL PRINCIPIO?

Atrás quedaron los tiempos en que la víspera de la desveda este que suscribe era un manojo de nervios e ilusiones, incapaz de conciliar el sueño más de una hora seguida, ¡qué tiempos aquellos! Pero el furor de la juventud se va apaciguando y la fiebre de la pesca con el tiempo se va calmando, y aunque siempre encuentro alguna razón para quedarme en casa, bien por caudales altos, por la masificación de pescadores, etc. lo cierto es que nunca dejo de acudir a la cita con nuestra querida trucha, aunque esta temporada con un año más a la espalda, y ya son muchos.



¿A MOSCA SECA DESDE EL PRINCIPIO? 

Un año más nos encontramos a las puertas de una nueva temporada de pesca de la trucha, y de nuevo como en tantas ocasiones hemos leído y escuchado se suscita la conveniencia de olvidarnos de pescar a mosca seca en estos primeros días y dejarla para cuando la temporada esté más avanzada comenzando nuestra andadura por los ríos con el empleo de ninfas y ahogadas.

Eliminando cualquier infravaloración sobre la pesca a ninfa o ahogada que me parecen perfectamente válidas y que sin duda para estos comienzos de temporada son los más aconsejables, los pescadores aferrados a la utilización de la mosca seca saben de antemano que el empleo de dicho método para las primeras jornadas exige tener en cuenta ciertos factores como son el tipo de río a pescar, horarios más idóneos, imitaciones a emplear, condiciones atmosféricas, caudales etc.

Pero que sí se puede a mosca seca desde el principio, sobre todo para los que consideran la pesca como algo más que el número de truchas y valoran otros factores como la emoción que produce ver la subida de una trucha a la mosca, o simplemente por el hecho de pasar unas horas en plena naturaleza deleitándose con su belleza natural.

En la pesca de la trucha hay quien busca resultados y quien busca algo más profundo, más sutil, pero a la vez más hermoso. Todas las mentalidades caben en el río, y este artículo está dedicado a esos jóvenes pescadores puristas de la mosca seca.

El andar mucho río no significa que se haga pescando. 

Las truchas en estas fechas de comienzos de temporada no disponen del vigor que es habitual en ellas, están torpes e indecisas, habrá que buscarlas allí donde la alimentación sea para ellas fácil de capturar y no signifique un desgaste excesivo de energías, estos lugares pueden ser los remansos, los bordes de las corrientes más o menos pronunciadas, tabladas de corrientes lentas etc. Salvo alguna rara excepción, es inútil buscarlas en las corrientes rápidas.

Por eso debemos concentrar toda nuestra atención en buscar una colocación óptima en el tramo de río elegido. La observación de nuestra área de pesca escogida debe ser pausada y minuciosa, es, por otra parte, un consejo válido para el resto de la temporada. El esperar que las truchas estén puestas no es ninguna pérdida de tiempo, es, por el contrario, el abecedario de la pesca a mosca seca, y más teniendo en cuenta que en estos comienzos de temporada la actividad de las truchas se concentrará en las horas centrales del día y no se prolongará en exceso, a veces ni siquiera nos daremos cuenta y pasará inadvertida.

La Baetis Rhodani, una mosca de principios de temporada.

Las eclosiones de insectos más precoces son las denominadas con el nombre genérico de “olivas”, como la Baetis Rhodani, “La Abrileña”, la Baetis Vernus etc. Algunos tricópteros de la familia de los Brachycéntridos como la Brachycentrus Subnubilus, “La Sarnosa”, también pequeños plecópteros como la “plecóptera langareta”, Brachyptera Putata, sin olvidarnos de la Rhithrogena Germánica, el popular “Pardón”.
En cualquier caso, en estos primeros días con un reducido número de artificiales nos será más que suficiente, pues la propia naturaleza es la que nos aconseja no atiborrar nuestras cajas de moscas, ya que las eclosiones en cuanto al número de especies son muy limitadas.

Antes de finalizar estas reflexiones quiero hacer hincapié en algo que algunos pescadores no logran diferenciar entre un “andarríos” y un “barredor mecánico”. A menudo, en estos primeros días vemos pescadores practicar la pesca al agua (con mosca seca) durante prácticamente toda la jornada y no me parece prudente ir espantando todas aquellas truchas que no estén puestas, dicha práctica se manifiesta en estos primeros días de la temporada en la inmensa mayoría de los casos totalmente ineficaz, además de irritar al resto de los pescadores del tramo, este “barredor mecánico” es un auténtico suplicio, no solo para los de mosca seca, sino para el resto de los pescadores.

El “andarríos” por el contrario, puede perfectamente no molestar a ningún colega, el andar mucho río no significa que lo haga pescando, sino, por el contrario, que trate de encontrar tramos propicios. Puede que maree un poco o un mucho el río, pero una vez centrado mantendrá su actividad en un tramo reducido.
Lógicamente avanzada la temporada sobre todo en los ríos naturales los esquemas no son los mismos y la utilización del método de pesca al agua siempre con mesura y sin molestar al resto de pescadores se rebelará como el más eficaz, otra cosa muy distinta es que tenga la belleza innata de clavar una trucha que esté boqueando, aun así también la pesca al agua es apasionante y llena de sorpresas que requiere por parte del pescador mucho sentido del agua, saber leer e interpretar el río, intuir la postura etc., y sobre todo muchas horas de río.

LA ÉTICA DEL PESCADOR

Nuestra ética como pescadores debe ser por encima de todo de respeto a los demás compañeros y al entorno en el que nos movemos: saludar y cambiar impresiones cuando nos cruzamos con otros pescadores, sea cual sea su método de pesca, no pisar la cabecera de las tablas que están pescando, pasar cuidadosamente por las orillas para no asustar sus truchas etc. etc. Todos estos detalles son sin duda un claro exponente del tipo de persona que hay detrás de un vader. 

Bueno, eso es todo lo que quería decir para los fanáticos de la mosca seca, y de paso desearos a todos una buena temporada de pesca.