BIENVENIDO AL MAGICO MUNDO DE LA PESCA CON MOSCA

《 Hay que ser, o haber sido pescador, para conocer el goce infinito de la integración del hombre en la Naturaleza. El pescador vive la explosión de la primavera, el rigor del verano, la suavidad del otoño y la tristeza del invierno, conoce la afanosa vida de los insectos, el crecimiento de las plantas, el jugueteo de las aguas, el instinto y la astucia de los animales silvestres, la imponente majestuosidad de las montañas y la sencillez de los prados y las tremendas fuerzas desencadenadas de la naturaleza...》
Prologo del libro LA PESCA DE LA TRUCHA en los rios de León, de Jesus Pariente Diez.

jueves, 30 de junio de 2016

Un día de pesca por el río Cea.

El Cea es uno de mi ríos preferidos, lo fué antes y lo sigue siendo ahora. Este río nada tiene que envidiar a cualquier río de Nueva Zelanda o de cualquier otra parte del mundo en cuanto a cantidad y calidad de las truchas, con la particularidad que para pescarlo no precisamos desplazarnos en avioneta.  
Las truchas de este río te sacan una docena de metros de línea en un suspiro, y como tienen tanta defensa debajo del agua, en la mayoría de los casos te quedas con cara de tonto, osea : sin trucha, sin mosca y sin parte del bajo de línea. Cualquier " mosquero " entenderá fácilmente los momentos de tensión que se puede llegar a vivir en este escenario con truchas que superan en muchos casos el kilo de peso.

Cuando clavas un ejemplar como este en un palmo de agua, sientes la fuerza, te tira, parece como si quisiera llevarte a su morada, sueltas la línea por miedo a romper el fino terminal y el carrete canta ¡ vaya si canta ! Ni la mejor de las sinfonías nos puede producir mayor placer auditivo. 

Es cierto que este río es difícil de pescarlo, es además incomodo y aveces imposible, pero la satisfaciones que te proporciona son imbersamente proporcionales a la dificultad. Pescar este río con cola de rata o sedal pesado puede llegar a ser un auténtico desafío para el más consumado " mosquero ". Sus orillas cubiertas por arbustos silvestres entre los que se encuentran las tan temidas y odiadas zarzas, junto con otras malezas que enfajan el río combiertindolo en ocasiones en poco más que un reguero, será una de las dificultades a vencer.

En ocasiones hay que meter la mosca en sitios que, a causa de la espesa vejetación de árboles, zarzas y arbustos a priori, parece realmente imposible hacerlo, aunque los mejores ejemplares los he pescado bajo estas circunstancias. 

La situación del pescador dentro del río en constante vadeo aguas arriba, inmerso en la mayoría de los casos en un túnel vejetal, ante la imposibilidad de realizar lances frotales y laterales por el riesgo constante de enganchar la artificial, será el lance rodado el más apropiado. 
La pesca en estas condiciones puede llegar a ser desesperante para algunos aficionados un tanto nerviosos. En alguna ocasión me he visto obligado a arrodillarme dentro del agua para poder realizar un lance rodado y presentar la mosca en el lugar elegido. 
Pero no es menos desesperante trasladarse a pie fuera del cauce cuando por razones de orografia del río, o por otras causas nos vemos obligados a salir de el, la densa vejetación que en ocasiones sobrepasa nuestra altura, sin ninguna senda o camino visible que nos guíe, nos veremos obligados hacer un sobreesfuerzo para trasladarnos de un lugar a otro, que luego seguramente pagaremos en forma de calambres si no estamos físicamente bien preparados. Sólo por el afán de superación y autodominio encontraremos la razón para intentar pescar este río.

La espesa vejetación herbácea que escolta al río por sus dos márgenes, dificulta enormemente caminar y nos exige un esfuerzo extra. 

Ahora bien! No todo son incombenientes. Como primera compensación tendremos el goce de conseguir lances difíciles, casi imposibles, depuraremos nuestro estilo y conseguiremos la destreza necesaria para vencer tantas dificultades. 
Tendremos además otra compensación, el valor de una captura es siempre mayor cuanto mayor haya sido las dificultades y el esfuerzo empleado. Pero sin duda la mayor compensación la tendremos cuando consigamos ver uno de estos ejemplares como los de la fotografía en nuestras manos, algunos con más de un kilo de peso. Entonces todo lo vivido hasta la fecha en cuestiones de pesca serán meras anécdotas y entraremos por derecho propio en otra etapa de la pesca con mosca. 
La astucia de estas veteranas truchas para desprenderse del anzuelo no es nada común, hasta el punto de que un pescador poco experimentado difícilmente se hará con alguna de ellas. Estas truchas en su desesperada defensa utilizan mil y una tretas, siendo la más común aferrarse a las raíces sumergidas, dando una vuelta entre ellas para afianzar su resistencia facilitando la salida del anzuelo de su boca al perder este la tensión con el bajo, quedando la mosca prendida en las raíces y la trucha libre. La tensión de nuestra línea siguirá igual, pero ahora no es la trucha la que tenemos prendida en el extremo de nuestro bajo sino alguna rama o las propias raíces. ¡Chapeau por ellas!

Otro bello ejemplar capturado con un lance rodado y una mosca del 20. La alegría que te proporcionan estas capturas en un escenario tan complejo de pescar, no tienen comparación alguna. 

Amigo pescador, si tienes la suerte de engañar un ejemplar adulto como estos, en un palmo de agua con un lance rodado, seguramente que tu corazón se te acelerará, el tiempo se precipitará, y la incertidumbre de sacar el pez de entre la maleza sumergida seguramente te hará perder los nervios y equivocarte de estrategia, pero si aciertas, si aciertas de verdad, vivirás unos momentos intensos llenos de felicidad y satisfacción por el trabajo bien hecho, porque todo habrá funcionado a la perfección, desde el nudo que habitualmente haces para unir diversos tramos de monofilamento al bajo, hasta el nudo para empatar la mosca, también el propio monofilamento habrá resistido todas las sacudidas de la trucha, y tu inseparable caña habrá respondido como esperabase de ella, sugetando bien la trucha, llevándola en todo momento a tu terreno y no por donde ella quería zafarse. 
Por todo ello amigo pescador, aunque estés solo pescando y nadie te oiga o te hayan visto, te felicitarás a ti mismo, y si eres fumador posiblemente encenderás un pitillo para calmar los nervios que aún perduran en tu cuerpo, y si no eres fumador secarás la mosca sin prisa pero sin pausa para buscar nuevas capturas que te hagan vivir nuevas experiencias, teniendo en cuenta que siempre nos quedará algo por aprender en este maravilloso mundo de la pesca con mosca.

Son truchas bonitas y robustas, pero además, lo que cautiva difinitivamente al pescador deportivo, es su forma de luchar, de defenderse, noble y franca. Sacudidas salvajes en todas direcciones, desafíos de poder a poder que no resiste cualquier bajo, ni cualquier corazón. 

En esta época de finales de primavera y principio del verano, el Cea discurre generalmente en su nivel normal de caudal, ni alto ni bajo. La pesca con sedal pesado tiene muchas posibilidades de ser exitosa, las truchas están cebadas a gran variedad de insectos terrestres caídos de la fronda de las orillas al agua y llevados por la corriente río abajo, además de por la propia fauna invertebrada con vida subacuática que pueblan estas aguas. 
Independientemente de pescar con imitaciones correspondientes a las emergencias del momento, puedes emplear artificiales de pequeños coleópteros, hormigas, dípteros, avispas, avejas, saltamontes y un largo etcétera de imitaciones genéricas de insectos terrestres. En situaciones de aparente escasa actividad puedes recurrir al empleo de pequeñas ninfas o perdigones practicando una pesca al " agua ", te puede sorprender con la facilidad que en pequeñas corrientes, las truchas que aparentemente no dan signos de actividad surgen de las orillas solapadas desplazándose hasta el centro del río para tomar la artificial.  
Tratar de definir qué artificial poner puede llegar a ser aquí toda una utopía, lo mejor será la propia observación que hagamos sobre los insectos que en ese momento populan por el río, y sobre todo nuestra propia experiencia de jornadas anteriores será la que nos guíe a cada momento del día.

Una pausa para reponer fuerzas y aclarar ideas nunca biene mal, el cuerpo nos lo agradecerá y la mente también. 

Avanzada la temporada, dependiendo del año climatológicamente hablando, este río disminuye considerablemente el caudal en su recorrido natural, incrementado la temperatura del agua y disminuyendo la oxigenación. La insolación propia de la época facilita el desarrollo de la flora subacuática, transformándose el lecho del río en una verde pradera sumergida formada por largas y ondulantes cabelleras adornadas por su floración blanca emergente. 
Las truchas a pesar de todo siguen acumulando peso y se sitúan preferentemente entre éstas frondosas algas o ocas que decimos en León, que las proporcionan sombra, protección y alimentos, pues dan cobijo a una variedad de fauna invertebrada como son los camarones de río, ninfas, larvas o caracolillos por citar algunos. Las truchas entonces se vuelven más esquivas y desconfiadas, siempre alertas a cualquier peligro, y se hace verdaderamente difícil capturar alguna, pero a la vez la pesca en estas condiciones se hace más interesante. 
Esta es otra dificultad más añadida a las anteriores que pone de nuevo a prueba la habilidad y precisión en nuestros lances, ya que es mucho más probable que se pose la mosca sobre las algas que en el agua. En estas circunstancias una buena concentración y coordinación de los movimientos para conseguir la precisión necesaria afín de colocar la mosca en el sitio justo, junto con una posada suave son a mi juicio las claves del éxito.

Con estas truchas se requiere experiencia, osea : paciencia y equilibrio. Al final, con un poco de suerte se puede llevar alguna a la sacadera ¡ impresionante !

Ahora bien! El pescador que tenga miedo perder alguna mosca, más vale que busque otros ríos más abiertos, aquí nadie hace un buen día de pesca sino está dispuesto a arriesgar en los lances. 
En la mayoría de los casos, el pescador estará más interesado en no perder la mosca que en posarla en el sitio extratégicamente más adecuado. Aquí estriba la gran diferencia entre hacer una pesca de truchas " juveniles " o de respetables " adultas ".

En estas posturas no valen segundos o terceros lances. Si no aciertas a la primera en el sitio justo donde posar la mosca, habremos perdido seguramente una buena oportunidad. 

Los lugares más dificultosos suelen estar virgenes de artificiales. Las truchas adultas buscan estos sitios obsesivamente y cuando los localizan se establecen en ellos, hasta que por circunstancias mayores como grandes riadas que destruya total o parcialmente la postura, o como consecuencia de sucesivas capturas inteligentes por parte del pescador deportivo, los abandonan.

El río en este lugar es inmejorable, son de los pocos sitios que podemos hacer lances frontales. Ribera frondosa, orillas a media altura, con un buen equilibrio entre chorrera y tabla. Perfecto para pescar a mosca seca o ninfa. 

Vencer las abversidades, integrarse en la Naturaleza sin alterarla, respetar al resto de pescadores así como llegar incluso a amar nuestras truchas, es lo que yo entiendo por pescador deportivo, que en su evolución ha llegado a convertirse en un inveterano " mosquero ". Para el otro pescador, para el aficionado que solo persigue una pesca serena y aveces contemplativa, pescar alguna trucha puede llegar a ser secundario, lo realmente importante para el es la integración en la Naturaleza y la paz que disfruta lejos de la sofisticada y estresante civilización.

Otras veces hay que meter la mosca en huecos que no tienen más de cincuenta centímetros de diámetro, o bajo las ramas de los árboles que casi tocan el agua . Lances laterales a ras del agua son absolutamente imprescindibles dominar si queremos tener éxito. 

Conseguir engañar estos ejemplares y vencerlos en un match deportivo, con una pequeña artificial atada a un fino nailon puede llegar a ser ¡ toda una epopeya !