sábado, 11 de octubre de 2014

LITERATURA SOBRE LA PESCA CON MOSCA, SEGUNDA PARTE.

A partir de 1950, se puede considerar lo publicado como actual,  y es prácticamente imposible la selección por la gran cantidad de libros.
Podemos distinguir entre autores franceses,  ingleses y americanos,  de los primeros Barbeillon, Tony Burnand, Duborgel, Charles Ritz, Paul Boyer, Maurice Caussel y Jean Daniel, son algunos de los más conocidos,  habiendo escrito los dos últimos libros dedicados a la pesca marítima.
Y de la pesca marítima,  no podemos dejar de citar una verdadera obra maestra por su contenido " L'aventure de la grande pêche sportiva " ( La aventura de la gran pesca deportiva ), escrita por Marc Richard.

Sobre peces y pesca, existe una gran obra maestra danesa traducida al francés,  con el título " Le monde de la pêche et des poissons " ( El mundo de la pesca y los peces ), con unos dibujos excepcionales, escrito por E. Cagner y Tre Tryckarl. Las dos obras sobre el montaje de moscas de H. Pethe : " Streamer et mouches a saumons, Techniques de Montaje, Formules " ( Streamer y Moscas de Salmón,  Técnicas de Montaje y Formulas ) 1978 y " Traite Practique de Montages des Mouches Artificielles " ( Tratado práctico sobre el montaje de moscas artificiales ) 1979, resumen de forma admirable todo lo conocido hasta la fecha sobre este tema.

Tricóptero de pelo de ciervo recortado de John Goddard. 

De los ingleses se puede mencionar a John Goddard y su libro, " The Trout Fly Patterns " ( Los patrones de las moscas de la trucha ), John Goddard falleció el 26 de Diciembre del 2012, a los 89 años de edad, dejando un legado invaluable para el mundo de la pesca deportiva, sobre todo, por que el trabajo de John Goddard, junto con el de su amigo y compañero Brian Clarke, cimentaron la idea, de que solo el conocimiento entomológico, podría ser la gran ventaja del pescador de mosca, cuando se trata de capturar truchas con moscas artificiales.

Pero sin duda, el libro más famoso de John Goddard junto con su compañero Brian Clarke fue, " The Trout & The Fly " ( La trucha y la mosca ), escrito en1980, aclamado como uno de los primeros estudios entomológicos realizados en pos de la pesca con mosca. También escribió otros libros como : " Trout Fishing Techniques ", o " Waterside Guide ". Realizó una película documental, " The Educated Trout " ( La trucha educada ), dividida en cuatro capítulos,  en la que hace referencia a la alimentación de las truchas y las técnicas para su captura.
Su trabajo fue reconocido por destacados medios de información como, The New York Time, y destacadas personalidades asociadas al mundo de la pesca con mosca.  John Goddard, junto con su compañero Brian Clarke, fueron algunos de tantos héroes anónimos de la pesca con mosca que merecen todo el reconocimiento y gratitud.

También entre los autores ingleses podemos destacar a Verniard y sus libros : "Fly dressings guide" ( guia del montaje de moscas ), " One Hundred & One Fly Dressings " ( El montaje de ciento y una moscas), " A further guide to fly dressings " ( Una guia más para montar moscas ). Sawyer y Oliver Kite, crearon estilos  en la pesca con ninfa, etc.

Pero sin duda, es en Estados Unidos de Norteamérica donde la lista se desborda, desde Zane Crey, más conocido por sus novelas que por sus libros de pesca,  o Robert Traver, conocido más por la adaptación al cine de su novela " Anatomía de un asesinato ", más que por " Trout Magic " ( La magia de la trucha ), o " Trout Madness " ( La locura de la trucha ), hasta Ray Bergman con su libro,  " Trout " ( Trucha ). Un libro básico para los pescadores de antes de la segunda guerra mundial,  donde la historia de la pesca con mosca bien puede dividirse en un antes y un después. 

El libro de Bergman representó para muchos pescadores americanos la verdadera biblia mosquera de esa época, pero la verdadera contrapartida americana a Skues y Halford, surge de la mano de George La Branche, quien en 1914 publicó " The Dry Fly and fast Water "( La mosca seca en aguas rápidas ), un clásico americano que suplantó a los textos británicos de la época.
Edward Ringwood escribió en 1926 " Telling on  the Trout ", y en 1931, " Better Trout Streams " ( Mejores ríos trucheros ). Este periodo de la pre guerra mundial, tiene libros importantes como : " Trout Flies " (1935), Moscas para la Trucha, escrito por Preston Jennings, etc.

En Estados Unidos de Norteamérica,  la pesca con mosca se introdujo durante el siglo XlX, y fue el deporte individual de más desarrollo de la época. Los norteamericanos pronto revolucionaron todo, y también la pesca con mosca.
En este siglo, las lineas cambiaron de crin de caballo a seda. En 1800, los pescadores ya almacenaban y lanzaban lineas trezadas de seda, prototipos bastante parecidos a los que se usan actualmente.
Pero el avance más significativo fue el desarrollo de las cañas de bambú en 1845 por un fabricante de Pennsylvania, Samuel Phillipphe, laminando segmentos de bambú creó una caña flexible y resistente y revolucionó para siempre la pesca con mosca, dando así un gigantesco salto en las técnicas utilizadas hasta entonces.
Harand Leonard fue el primer gran innovador que construyó una caña de bambú en 1870. Pronto empezaron a aparecer otros innovadores como F.E. Thomas, Irma y Lomas Hawes, E.H. Eduwards y E.P Payne, que contribuyeron a mejorar las cañas de bambú.

Ya en el siglo XX el desarrollo de las cañas con Dickerson, Garrison, Gillum, Halstead, Young, Winston y Powel. Hoy día, esas cañas perfeccionadas por esos hombres florecen bajo nombres como Orvis, Thomas and Thomas, Winston, G.H. Howels y muchas otras.

En 1950 Vicent Marinaro escribe el libro " A modern dry-fly code " ( Un código moderno de la mosca seca ), este libro produjo un impacto en el mundo de la pesca con mosca al anunciar su " Trout Window ", o sea, el ángulo de visión de la trucha, también hizo incapié en la silueta de la mosca y en la selectividad de las truchas, y dejó otra importante contribución al mundo de la pesca con mosca al crear las denominadas " alas torácicas ", para sus modelos de artificiales, que hasta hoy siguen vigentes.
También fue autor del libro " In the Ring of the Rise " ( En el anillado de la subida ) 1999, con una edición en Español, traducido por Emilio Fernández Román. 
En 1951 William Blades, un especialista en el montaje de moscas artificiales escribió " Fishinh Flies and Fly Tying " ( Moscas para la pesca y montajes de moscas ), sus modelos de moscas artificiales,  a criterio de otros especialistas en la materia, no tuvieron parangón, no solo por lo realistas que eran y precisas, sino también porque eran pescadoras.

Ernest George Schwiebert 1931. 

A mediados de los cincuenta, aparece el primer libro sobre las eclosiones de insectos acuáticos dentro de un determinado ecosistema fluvial.
Ernest Schwiebert escribió otra gran obra mosquera en lo que a efémeras se refiere, "Matching the Hacht" 1955.
Joe Brooks escribió en 1958 "Complet Book of fly Fishing", (Libro Completo de la Pesca con Mosca).
A partir de entonces su biografía como sus famosas "Blonde" (rubias), marcaron toda una época en la pesca con mosca.

Moscas sin collar de flotación de Carl Richards y Doug Swisher. 

Montaje sin collar de flotación. "Mosca no hackle" 

Montaje de Carl y Doug. "Mosca no hackle"


En la década de los 70, más concretamente en 1971, el Doctor Carl Richards y Doug Swisher, publicaron un libro trascendental,  " Selective Trout " ( La trucha selectiva ), que vino a cambiar directamente la conciencia del pescador con mosca, y que llevó a replantearse un nuevo diseño de las moscas artificiales, es por ello que las llamadas " modelos no-hackles " o las " paradun ", se convirtieron en estandar para la trucha selectiva.
Del libro " Selective Trout " (Trucha Selectiva) se realizó una versión en castellano (1997), traducida por Emilio Fernández Román. También publicaron otros libros como " Fly Fishing Strategy " ( Estrategia de la pesca con mosca, 1977 ), y " Emergers " ( Emergentes, 1991 ).

En 1978 Ernest G. Schwiebert, escribe una obra sobre la pesca con mosca realmente impresionante, en dos volúmenes y 1700 páginas, donde describe prácticamente todo lo concerniente a la pesca con mosca, simplemente lo titula " Trout " ( Trucha ). Más sobre su biografía en la fotografía adjunta. 

Paul Jorgensen escribió " Dressing flies for fresh and saltwater " ( Montaje de moscas para agua dulce y salada ), Al Mc Clane escribió, " Standard fishing encyclopedia " ( enciclopedia estandar de la pesca ).
En este periodo hubo otros importantes autores y libros como, " Fly Fishing in saltwater " ( La pesca con mosca en agua salada ) de Lefty Kreh (1974), " Stone Flies " ( Mosca de la piedra ) de Carl Richards, " The Angler and the Trout " ( El pescador y la trucha ) de Fred Arbona (1980); " Cadissflies " ( Friganeas ) de Gary La Fontaine (1981); Dave Whitlock y muchos más que hay que dejar de mencionar para no hacer una lista interminable.


En cuanto a lo publicado en España existen algunas traducciones tales como : " La trucha. Como se pesca " de W.A. Adamson (1958); " La pesca y sus secretos " de Victor Dechamps (1961). El autor describe en este libro las notas más sobresalientes que pueden interesar al pescador, con referencia a las distintas especies de peces".
Los secretos de la pesca de la trucha " de Pierre Locouche (1964); "Manual del pescador de truchas " de Dan Holland (1966), un libro de origen norteamericano,  un buen libro para iniciarse en la pesca con mosca. " La Trucha " de Winifred Evelyne y Margaret E. Brown (1971), traducido por Luis Sáenz y editado en León. Se trata de un riguroso trabajo científico sobre nuestra pintona, anatomía, alimentación, ciclo vital, distribución etc.

" La pesca con mosca " de Brian Furzer (1980); " La pesca de la trucha con mosca artificial" de Louis Carrère, tercera edición (1976).
El lector de este libro de Carrère encontrará en el, un manual practico y conciso, y un extraordinario documento informativo, traducido por Juan Francisco Llatjós.

" La pesca de la trucha con mosca " de Tony Whieldon (1995). Este libro va acompañado de notas explicativas que ayudan a elegir el material adecuado, y el lugar más idóneo según las condiciones climáticas, y de acuerdo con la especie de pez que se vaya a pescar.
" La Presentación de la Pesca a Mosca" de Gary A. Borger (1995); " La estrategia de la pesca con mosca " de Doug Swischer y Carl Richards (1996); " Emergentes " de los mismos autores (1996); " Las Truchas y los Insectos Terrestres " de Lou Stevens (2000), por citar los más importantes. 


Entre los trabajos originales,  aparte de los ya mencionados encontramos el libro escrito por José Maria Tenorio (1843); " Manual completo de caza y pesca " dividido en tres tratados, el tercero titulado, " De la pesca, o el pescador práctico ". Está dedicado a la construcción de carretes y de sedales de crin de caballo en forma de cola de rata de 30 pies. También dedica una parte al montaje de moscas artificiales para la pesca de la trucha.
José Maria Tenorio comienza su libro diciendo :《... La pesca es un entretenimiento agradable, divertido y útil y fácil de egercer.》y sigue diciendo en otro párrafo :《... muchos libros se han escrito sobre este arte provechoso y divertido, más casi todos solo sirven para recreo, siendo cuando más el fruto de indagaciones, y las descripciones que los adornan hacen su inteligencia más difícil. Con semejantes libros no se aprende a pescar.》

En 1879 se publicó el libro " Manual del pescador. Tratado completo de Pesca " escrito por Valverde, un libro imprescindible en la biblioteca de cualquier pescador.
En 1896 se publicó " El Pescador de Caña ", escrito por J. Quin Az-Mo.
En 1940 se publicó el libro " La pesca deportiva".  Como se pesca la trucha, la mandrilla y el barbo ", escrito por Rafael Nadales, siendo una de las primeras publicaciones en España que trata de las diferentes técnicas para la pesca de la trucha.
En 1947 escribe Juan Roig " Pesca de la trucha y el salmón.  "Entomología de la mosca seca ". Es el primer libro sobre mosca seca y sobre entomología de la pesca escrito en España, técnicas de pesca a mosca seca y montajes de artificiales, insectos acuáticos etc. Un buen libro que no debe faltar en la estantería del pescador.


En 1953, Juan Soler Lluch escribe " La pesca deportiva.  Pesca fluvial ", y Joaquin Agut García en 1965 " La pesca de la trucha ".
Sobre fauna, tanto fluvial como marítima existe la obra editada en 1975, de Roberto Lotina y Carlos Landa en cuatro tomos, que no tiene nada que envidiar a ninguna publicación extranjera.
" Alegrías de la pesca " de Daniel Maury (1978). Un completo libro con prólogo de Miguel Delibes.

Manual de Jose Maria Tagarro. (Click).

" La pesca de la trucha en los ríos de León " de Jesus Pariente Díez (1979).
" Manual técnico para la pesca de la trucha con mosca ahogada " de José Maria Tagarro Casado (1982 ). Un excelente cuadernillo con las principales moscas ahogadas para la pesca de la trucha en los ríos de León,  y su ficha de montaje.  "Moscas para la Pesca " de Rafael del Pozo (1987). Una verdadera biblia entomológica y un clásico de la pesca con mosca, imprescindible para cualquier montador de moscas, tanto ahogadas como secas.

Dedicado a los pescadores leoneses. 


" La Pesca en León. Peces, pescador y técnicas ", publicado por el Diario de León en fascículos (1995).
" La pesca con mosca de la A a la Z de Emilio Fernández Román (1997). " ¿ Que mosca pongo ? " (2001) del mismo autor. Una guia de bolsillo que proporciona de un modo claro y conciso las claves para conocer el río.
En el año 2003, vuelve Emilio F. Román a publicar otro libro ", ¿ Que ninfa pongo ? ". Este libro trata de responder a cuestiones tales como, el nivel donde hay que presentar la ninfa, comportamiento etc.

José A. Barrientos en el año 2005 escribe el libro " Curso práctico de Entomología. Este libro trata de la morfología de los insectos llevada al máximo exponente. No se trata de un libro de montaje de moscas, ni siquiera de pesca, pero tiene mucho que ver con este mundo.

Guía de insectos y artificiales.

La Asociación Leonesa de Pesca con Mosca, A.L.P.M. publica en el 2008 una guia de insectos y moscas artificiales, tanto ahogadas como secas para la pesca de la trucha en León. Se trata de un pequeño manual práctico que tiene por objeto mejorar la información y posibilitar la identificación de los principales insectos conque se alimenta la trucha en los ríos leoneses, así como las imitaciones más utilizadas por los pescadores de esta provincia.

Moscas para la trucha y el salmón.


Miguel Aguilar y Carlos Bragado escriben " Moscas para la trucha y el salmón " (2010). Montaje paso a paso de moscas practicas y efectivas tanto para la trucha como para el salmón.
Y por último el libro de Josetxo Martinez, " El peso en la pesca a mosca " (2011), un libro que a lo largo de siete capítulos,  consigue recorrer las parcelas más importantes, en torno a la pesca con ninfa.


Creo haber dado una visión bastante general e incompleta, de la bibliografía existente  acerca de la pesca con mosca, aunque suficiente para demostrar, que la pesca es un deporte que interesa en la medida del fondo editorial del que dispone cada país.

La evolución y el progreso de la pesca con mosca, en cuanto a los materiales, y en el campo de los conocimientos naturales siguen firmes y es imparable, pero existe un desafío mayor que tenemos que afrontar todos, pescadores y administración.
Hoy más que nunca debemos concienciarnos del ineludible compromiso de preservar en todo momento a nuestra trucha, el bien más preciado que tenemos los pescadores leoneses y del resto del país.
La degradación de los ecosistemas acuáticos y la ansia desmedida de los pescadores en el pasado, nos han llevado a ponerla en franco declive. Es pues hora de que asumamos la responsabilidad que a cada uno le corresponde.
Sin la trucha nada es posible, el pescador con su arte quedaría inservible.

Guía de donde pescar en León, de Eduardo García Carmona. 




 IR A LA PRIMERA PARTE  : (Click).

sábado, 13 de septiembre de 2014

DIÁLOGO DEL CAZADOR Y DEL PESCADOR, DE FERNANDO BASURTO.

Es regocijante a la vez que gratificante leer el libro de Fernando Basurto, "Diálogo del Cazador y del Pescador". Lo uno por tratarse de una joya literaria y estar jalonado de juicios veraces y actuales. Lo otro por ser un español quién lo escribió,  poniendo así de manifiesto la solera que tiene en nuestro país la pesca con mosca artifial, especialmente la " mosca ahogada ". Sirva pues este pequeño recordatorio como tributo a su memoria y testimonio de agradecimiento por su obra y contribución a la pesca con mosca artificial.

El libro del Aragonés Fernando Basurto fue publicado en Zaragoza en el año 1539, y se considera uno de los documentos Europeos más antiguos que se haya escrito sobre la pesca con mosca. Es bastante más antiguo que "El Perfecto Pescador de Caña" de Izaak Walton 1653, y que el Manuscrito de Astorga 1624, los separan más de un siglo, y solo es precedido en unos años por el " Treatyse " de Dam Julyam Barner 1492.

Basurto era un viejo soldado que estuvo presente en la toma de Granada, así como en la primera campaña de Nápoles, y el mismo lo confiesa de manera explícita en sus conversaciones  con el joven cazador cuando dice:《... Os quiero decir de algunos cavalleros que yo en mi tiempo alcancé,  que fueron muy diestros y valientes caçazores de nuestros enemigos en la conquista del reino de Granada》.

Desde su nacimiento en Jaca (Huesca) hacia mediados del siglo XV ( ~ 1460 ) hasta su muerte en 1540 en Zaragoza, la vida de Basurto fue azarosa y poco recompensada en el aspecto económico, desengaños sociales de todo tipo debieron forjar su caracter como experto y apasionado pescador.

El maravilloso libro de Fernando Basurto. 

En la época del Renacimiento, la pesca en nuestro país fue ganando adeptos entre una nobleza más proclive a la caza que a la pesca, y esta obra de Basurto no es otra cosa que el fiel reflejo de lo que estaba sucediendo en aquellos tiempos, seguramente influenciado por la aparición de una nueva clase social.

Respecto de la obra de Izaak Walton, es notorio su paralelismo de pensamiento con respecto a la obra de Fernando Basurto, en ambas obras tenemos a dos protagonistas destacados, el cazador (Venator), que es convencido por el humilde pescador (Piscator), por cierto mucho más humilde en la obra de Basurto, para que abandone el ejercicio de la caza y practique el arte de la pesca. 

Dos actitudes contrarias van a chocar en breve y sus diferentes posiciones se van a constituir en el eje central del diálogo: la soledad en armonia con la naturaleza de la pesca frente a la agitación y el tumulto de la caza. Toda una enseñanza que va más allá de los meros aspectos técnicos de la pesca y que llega a proponerle un cambio de vida basado en presupuestos radicalmente diferentes de los que hasta el momento regían la existencia del cazador.

Pero a diferencia de la obra de Walton que el diálogo dura cinco días y hay varios intervinientes, en la de Basurto solo intervienen dos personajes, el viejo y humilde pescador, y el joven y todopoderoso caballero cazador, y cierran la conversación el primer día. 
Por la noche se emplea el pescador en redactar su Tratado, y a la mañana del día siguiente, en el mismo lugar del primer encuentro, tiene lugar la entrega del Tratado (de pesca) al caballero, que agradecido intenta persuadir al pescador de que acepte su ayuda. 
Una vez que queda clara la posibilidad de seguir pescando bajo la protección del huésped, el anciano pescador decide cambiar de techo, y el diálogo concluye definitivamente. 

En la obra de Basurto nos encontramos con un descarado cofrade nuestro (el pescador), que trata sin ningún miramiento al caballero (el cazador), hasta que este saca la bolsa de los doblones y lo amansa un poco. Y es que las fabulosas historias que le va narrando el pescador, interesan tanto al caballero (el cazador) que este se ve en el arte del manejo de los aparejos de pesca, y tantas veces es presentado el "señuelo" por el pescador, que el cazador "pica", y resulta convertido al arte de la pesca, hasta tal punto que termina llevándose al pescador a su señorial casa para que le confeccione un "Tratadico" que hable de todos los cebos existentes y de su empleo, tanto en el mar como en el río,  para así aprender rápidamente y dedicarse a la pesca exclusivamente.

La pesca del barbo con ova según Basurto. (Click)

A diferencia de la obra de Walton, en la de Basurto el encuentro entre el cazador y el pescador no es nada cordial. El pescador está enojado porque el cazador irrumpe con gran estruendo en la ribera del río en el momento más inoportuno, justo cuando los barbos le están entrando. Pescador.《 ... ¡ O válame Nuestra Señora ! Y que cavallero viene caçando por el canto de la ribera con retumbo de tan grandes gritos, y sigue,《...Pues en el mayor punto de mi placer me ha procurado mayor pesar. ¡O maldito sea el cazador! ¡Y que voces viene dando! ...》. Y sigue poco después : 《... Por cierto no parece el caballero sino al cárabo ( ave rapaz nocturna ) cuando de noche da gritos en las montañas, o a los moros cuando desde las alturas se muestran a nos cristianos...》.

El diálogo sigue narrando el creciente desencanto del humilde pescador contra el ruidoso caballero, punto este sorprendente para nosotros que conservamos una imagen distinta de la sumisión del pueblo ante la poderosa nobleza, y esto es aún más sorprendente cuanto que el libro está dedicado a su protector, nada menos que el poderoso conde de Morata, don Pedro Martínez de Luna.

Basurto se descara una y otra vez contra los desmanes de la nobleza: Pescador.《... Si no, bolved los ojos atrás por donde haveys venido y vereys cuan perdidos dexays los sembrados de la huella de vuestros criados. E de que los hayays visto mirareys los daños que dexays en las huertas y la destrucción de las viñas por donde haveys pasado...》.

Sigue el pescador atacando al caballero,  pero al mismo tiempo trata de convertirlo a pescador y que abandone la caza. Pescador.《... Y tan gozosa es la delectación que en aquel tiempo se recibe ( se refiere al tiempo pasado en acción de pesca ), que ni se acuerda el pescador de ofender a Dios, ni de perjudicar al prójimo,  ni aun de comer, porque no le fatiga la hambre, ni de dormir, aunque no haya dormido, ni de sus amores, aunque sea enamorado.》

Pero el humilde pescador sigue deseando que se marche el cazador y le deje pescar en paz. Pescador.《... Daría dos días de vida porque fuéssedes ya ido》, hasta que este le ofrece una recompensa económica para que le siga contando maravillosas empresas de personajes históricos, no siempre verídicos referente a la pesca. Pero el pescador además de humilde es sabio y desconfía descaradamente de las promesas del caballero.  Pescador.《... Si fuesse cierto de vuestra promesa, aun estaria algo contento, más como me recelo que se convertirá en palabras, querria más esperar al cierto que tener esperanza en lo dudoso. 》

Se ofende el caballero ante tal insolencia pero no se arredra y sigue el Pescador.《... Señor no os maravilleys de mi incredulidad,  porque ya hizo punto la nobleza y está muy trocada de lo que antes era ( hay razones más que suficientes para no creer en la nobleza por sus desmanes del pasado) . Pero ante el ruidito del vil metal, el pescador cede y sigue con la tarea de trucar al cazador en pescador.

En su entusiasmo llega a decirle al caballero que la pesca es sagrada, porque los apóstoles Pedro y Andrés eran pescadores. Pedro le dijo a Jesus aquello de que todos sus bienes los llevaba encima, de donde dedujo el sabio pescador que era pobre y aun así, repartió el producto de su milagrosa pesca con los necesitados.

El caballero le suelta un gancho al llegar a este punto. Cazador.《... Si, fueron pescadores los apóstoles, más pues fueron de redes, no cures de tener vanagloria de aquello》. A esta buena razón del caballero, acusa el golpe el pescador, pero se recupera y contraataca : Pescador.《... Pues mirad, yo os prometo a fe de pescador que si como las halló ( a los apóstoles ) Nuestro Señor pescando con redes las hallara pescando con varas ( cañas ), que antes de llamallos (llamarlos) los mirara como pescaban, porque no solamente el pescar aplaze al que trata ( complace al que pesca ), más aun  al que mira, más como con sus redes los halló, que es pesca poco apazible (poco interesante), quiso por sus obras recogerlos antes que no mirallos.》

Un excelente trabajo de Don Alberto del Río. 

Actual y divertido resulta el párrafo en el cual el cazador ya prácticamente convertido a la pesca le insinua al pescador que le preste la caña. Este le contesta : Pescador.《...Yo os hago voto solemne (yo os prometo), no os la prestasse si un tesoro me diessedes》. Cazador.《...¿ Porque razón ?》Pescador.《 Por dos cosas : la una por no estarme parado de no pescar y la otra por las virtudes que tiene mi vara (mi caña), y sigue: {... Que tiene un troço ( se refiere al talón de la caña ) que fue cortado de la planta y árbol de Gessé (huerto de Getsemani) y el puntal de arriba fue sacado de la barba de la ballena que tragó a Jonas profeta, y los pelos del sedal son de los cabellos blancos que Darida (Dalila) cortó a Sansón quando le privó de la fuerza, y esta calabacilla que veys en que tengo mi vino fue la que llevaba Joseph quando fue huyendo en Egipto. Y esta cesta en que hecho el pescado fue la que se dexo sant Pedro riberas del mar quando siguió a nuestro Señor. Y vara e aparejo de tan extremadas virtudes, adquiridos con tanto trabajo no se debe prestar a ninguno}.

Las trolas que suelta entusiasmado el pescador al cazador para no prestarle su equipo nos dicen que hoy como ayer, somos reacios a prestar nada a nadie de nuestro equipo de pesca.

El "Tratadico" se estructura en cuatro capítulos, y en ellos se describen todos los cebos y peces que con la vara (caña) se pueden pescar, tanto en el mar como en el río. Llama la atención el grado de conocimiento que tenían de la pesca en los ríos, especialmente en lo referente a la pesca con cebo natural y con mosca artificial, y también llama la atención la coincidencia de los periodos de pesca con los nuestros actuales.

En el capítulo 2, nos habla de como pescar con la draga o gusarapa (ninfa de la Dinocras Cephalotes, "mosca de la piedra"), dice al respecto :《 Es uno de los acertados cevos que hay para con ella pescar a las bogas, truchas y barbicos, pescando al andar (al tiento o cebo corrido), con sutiles aparejos y no mas sino con dos o tres pelos (dos o tres crines de caballo trenzados entre sí para el terminal) y el sedal (la linea) no mas largo que la vara (caña). Hase de poner por la cola en el anzuelo y hase de pescar con ella todos los tiempos del año, ... y sepa que adonde con ella se ha de pescar es en agua tirada ( aguas en movimiento ) y no en la que está en reposo 》.

También nos habla de como pescar con la lombriz de tierra, apropiada para aguas más turbias, y también como hacerlo con el gusano de canutillo que el llama "casquillo", y dice :《 ... los gusanicos sacados de los palicos (de los estuches) se pesca con ellos como con la draga, y es muy buen cebo, aunque no tan cierto como la draga, y también se tiene de poner por la cola 》.

En el capítulo 4. nos habla de como se monta una mosca artificial y como se debe pescar con ella, y también de como se cogen en el río la que el llama "mariposica blanca de cuatro cornecicos", y como pescar con ella. 

Refiriéndose a estas mariposas blancas que de noche vienen a los ríos, que no son sino las denominadas "palometas" (Oligoneuriella Rhenana), Basurto nos demuestra el grado de conocimiento que tenía de la vida natural. Al respecto de este insecto nos dice :《... Primeramente hablando desta  avecica que Dios creió para servicio del hombre, es de saber que ninguna persona hasta hoy supo donde engendra ni se cria, ni de que partidas (ni de que parte) viene a los ríos, y son tan queridas las unas de las otras que aonde van las unas las siguen todas las otras, y es su venida ( y llegan ) en esta parte de España por los meses de junio, julio y agosto, y jamás las ven de día hasta que ya es venida la noche y con la mayor escuridad arriban a los ríos grandes y caudalosos, y en las tablas grandes y hondas donde hay mucho pescado comienzan a bolar junto al agua tanta multitud dellas que en el ruido que hazen parecen a las abejas quando están en la colmena 》.

La mariposica blanca de cuatro cornecicos. La "Palometa", montaje agotado o muerto.

Es probable que Basurto hiciera referencia a las multitudinarias eclosiones de este insecto en el río Ebro, en su curso medio y bajo. Resulta curioso, aunque no extraño que aquellos pescadores no se dieran cuenta de que esas "avecicas" salian del lecho del río, y que sus larvas vivian allí hasta hacerse adultas y eclosionar. 

Basurto nos cuenta como un afortunado pescador dió con la solución para proveerse de estas "avecicas" en el río, para luego pescar con ellas a la mañana siguiente, nos dice :《... fue tanto el pescado que allí tomó (que allí sacó) que cierto quedo maravillado de ser el cevo tan excelente. 

La mariposica en los ríos donde hay truchas es muy provada para en los reciales (es eficaz en las corrientes) en los días que haze nuble, en agua clara o un poco pardilla (algo tomada). Hase de pescar con ella (dos palometas insertadas en el anzuelo) al andar (al tiento o cebo corrido) sin plomo y sin vela porque vaya el cevo por encima del agua. Y es su pescar a las mañanas, cuando ellas van muertas por el río abaxo.》. Justo como lo hacemos nosotros ahora con la artificial, en posición de muerta o agotada.

Basurto nos habla de otros muchos cebos, tanto naturales como artificiales y también nos dice como pescar con las hormigas aladas que el llama "alaicas", en aragonés "aludas", y a pez vivo con samarugos o bermejuelas.

Sobre la pesca con pluma (mosca artificial) dice Basurto :《...la pluma del capón o anade (pato) o de otra ave que se llama buñal es muy excelente cevo para las truchas, en los meses de abril y mayo, junio, julio, agosto en agua clara y reziales furiosos (fuertes corrientes). Hase (se debe) de notar que sola la pluma por si no vale nada sino se enxire con el cuerpo de unas moscas hechas de su mesma color de sedas. A vezes amarillas, a vezes pardas y otras vezes negras porque son los colores de las mesmas moscas a que las truchas se cevan en los reziales tarde y mañana, para lo qual han de saber que en cada uno de los dichos meses corren por los reziales las moscas diferentes unas de otras y para acertar no cumple (no hace falta) sino ponerse junto al rezial y mirar la color de la mosca que volando va por el y sacarle del vivo (y sacar el color de la natural) lo cual si verdadero se acierta (si acertamos con el tono) es bastante de no dexar trucha en el raudal (es probable no dejar ni una trucha en el lugar que estamos pescando) 》.

Basurto también nos dice como montar la mosca artificial paso a paso (en las fotografías se puede ver todo el proceso). 
En acción de pesca Basurto recomienda pescar con ella de la manera siguiente :《... Con la pluma (con la mosca) se tiene que pescar como dicho es: en los raudales (corrientes fuertes) sin plomo y sin vela, sino con sola la pluma echándola baxo (bajo) del rezial y subiendola por el río arriba con razonable presteza de manera que vaya la pluma arrastrando por encima del agua hasta lo alto del rezial, porque de aquella manera se cevan las truchas a las moscas verdaderas que por eso las engañan con las artificiales.》

Se trata una vez más, de la adaptación del pescador a las características de los ríos que pesca. Moscas ahogadas capaces de evolucionar sobre aguas tumultuosas como son las de los ríos aragoneses provenientes de la vertiente Pirenaica. Los pescadores leoneses de la época debieron decidirse por imitaciones más realistas, pero igualmente ahogadas, capaces de evolucionar más tranquilamente sobre o por debajo de aguas no tan tumultuosas como las aragonesas, en las que la trucha tiene más tiempo para seleccionar su presa.

Y termina Basurto su obra entregando el Tratadico al caballero de esta manera : Pescador.《... Otros algunos cevos hay con que se acostumbra pescar en los ríos, más como son los mejores y más principales los contenidos en este tratado y de los otros no se haze cuenta, no los quise aplicar. Por tanto noble señor, os suplicio recibáis mi servicio con aquella voluntad que vuestra persona os obliga y mi sano desseo lo meresse, pues otro no ha sido sino dexaros contento cumpliendo vuestro mandato, sin dexarle de las manos, dende la hora y punto que me aparté de vos 》.

Cazador.《 Ya pescador, he visto antes la intención de tu señalado servicio, si possible fuesse que de mí agradecimiento sin fin quedasse memoria, como de tu tratado para siempre quedará. Y con esto tengo determinación de hazer por ti dos cosas: la una quitarte deste vicio, y la otra llevarte a mi estancia y darte en ella de comer todo el tiempo de tu vida, porque tengas mayor contento 》.

Pescador.《 Señor tus grandes propósitos te agradezco, mas desterrarme del río para no pescar, no lo consiento y de tu determinación apelo. Porque luego que no pescasse, la muerte me pescaria 》. Y sigue el caballero ofreciéndole todo lo que necesite para llevar una vida más sosegada. 

Caballero.《 Y considerado esto, quiero pagarte con darte vida con sosiego si la querrás 》.

Pescador.《 Señor, harto sosegado la tengo, pues no devo nada a ninguno y tengo mis bienes seguros (tiene los bienes seguros porque no tiene otra cosa que los aparejos de pesca) 》. 

Cazador.《Pues no los dexas en casa y por eso quiero que te vayas a la mia. E si  algún día querrás venir a pescar, tambien estará en tus manos 》.

Pescador.《 Dessa manera yo soy muy contento recibir de vos las mercedes por las cuales Nuestro Señor os haya bienaventurado en la otra vida y os guarde y conserve en esta como vos lo desseais. 

Montaje de una mosca artificial según Fernando Basurto.


 《 ... puesto en el anzuelo el sedal que sea blanco y bien torcido de solas seys cerdas y el anzuelo que sea
de media buelta bien templado (el sedal se confecciona con varios pelos de la crin de caballo, trenzándolos unos con otros) tomaran unas poquitas de las plumas desde la exeridura (curva) del anzuelo, ponerlas han que vayan las plumas hazia el sedal y comenzaran las a atar desde casi la buelta del anzuelo hasta la paleta y llegada la atadura allí retornaran las plumas azia el anzuelo de manera que con ellas le escondan hasta encima de la punta y hecho aquello haran la cabeza de la mosca junto a la paleta de seda negra que este encima de la pluma y después harán el cuerpo de seda negra y pondran encima la seda amarilla que quede como escalerica (brinca) porque (para que) el cuerpo se parezca  (aparezca) debaxo de la pluma.  

Montaje de la artificial según Basurto (moca ahogada). 


Vista superior de la artificial. 


Un fragmento del diálogo  (click en la fotografía).

sábado, 30 de agosto de 2014

EL CADDIS DE ISAAC WALTON, "EL GUSANO DE CANUTILLO".

Hablar y escribir de la historia de la pesca resulta apasionante y edificante. Lo uno porque es conocer la trayectoria de nuestra pasión.  Lo otro por ser una manera justa de gratitud hacia los cofrades del pasado que pusieron las primeras piedras del gran edificio que es el templo de la pesca. Izaak Walton y su obra “The Compleat Engler” (El prefecto Pescador De Caña) 1653 fue uno de ellos.

El gusano de canutillo, el gusano caddis de Isaac Walton.

EL GUSANO DE CANUTILLO, EL CADDIS DE ISAAC WALTON 

Durante el reinado de Carlos primero de Inglaterra en el siglo XVII, los ribereños no conocían la procedencia de este “gusano de canutillo”, ni en que mosca se transformaba, ni por supuesto tampoco conocían el ciclo de vida de este gusano. 

En la edad media, cuando los caminos eran como poco intransitables y casi siempre inexistentes, las aisladas comunidades de pueblerinos eran abastecidas por buhoneros y vendedores ambulantes itinerantes. Aparte de comerciar con las mercancías que llevaban, eran portadores de noticias, y a menudo también cuentistas de historias. 

Uno de estos personajes era el proveedor de cintas y trenzas, así como de otros materiales baratos, de hecho era un mercero móvil y andarín, una especie de mercería ambulante.  Para poder anunciarse así mismo y sus mercancías, cosía trozos de trenzado y lazos sobre su vestimenta, para que los aldeanos y otros potenciales clientes pudieran identificarle y ver inmediatamente quién era. Entre la mercancía que vendía, había un trenzado o hilaza llamado caddis o caddys.

El industrioso y pequeño gusano que la gente veía en los ríos y arroyos, también se engalanaba así mismo con trocitos de retales y otros materiales, de esta manera se le llamó el gusano caddis (gusano de canutillo). Esto la verdad pudiera ser un antiguo cuento de los propios buhoneros, o simplemente otra historia más.
Existen otras versiones sobre la raíz de la palabra caddis, pudiera derivar de la misma rama de “caddy”, como en la caja de té (tea caddy), en el sentido de caja y envase. Me gustaría creer en la primera interpretación, aunque solo sea porque es más romántica.


Izaak Walton en su libro “The Compleat Angler”, El Perfecto Pescador de Caña 1653, se refiere a esta criatura de la naturaleza como un gusano envasado o gusano caddis, también llamado gusano de cebo. En esos lejanos tiempos, Walton se dio cuenta de la importancia de la larva caddis, (larva de tricóptero), como alimento para muchos peces. También reconoció un número de especies diferentes y anotó como algunos se daban más en unos ríos que en otros.


El primer caddis que menciona Walton es el “flautista”, un canutillo de alrededor de 2,5 cm. de largo, con una funda hecha de tallo de junco, literalmente un canutillo. También menciona el hecho de que los cuerpos de las larvas cambian a un tono amarillento cuando se guardan durante unos días, y lo aconseja para pescar con él a cebo natural.


El segundo caddis que Walton menciona es el llamado “espolón de gallo”, algo más pequeño que el “flautista”, su forma es afilado en un extremo, y su funda está hecha de pequeñas conchas, gravilla y cieno, y tan singularmente construida que es una maravilla imposible de fabricar por las manos del hombre, como tampoco puede serlo el nido de un martín pescador, el cual está hecho con espinas de pequeños peces, tan geométricamente entrelazadas y dispuestas que nada parecido puede ser hecho por el arte del hombre. 


Walton menciona un tercer gusano de canutillo, llamado por algunos “gusano de paja”, y por otros “toga de gorguera”, (algo así como, traje exterior adornado de lienzo plegado), cuyo estuche está hecho de pequeños trozos de juncos, pajas y hierbas acuáticas, unidos entre sí por limo apelmazado e insertados alrededor de su estuche dispuesto oblicuamente.  Walton lo describe como muy parecido a la posición que adoptan las púas de los erizos cuando estos se encuentran ante un peligro inminente.


Walton reconocía el hecho de que hubiera muchas especies, ya que en su diálogo con su pupilo dice: 《 … Yo os diré discípulo que en distintos países hay diversas clases de gusanos de canutillo, que en verdad son tan diferentes como pueden serlo los perros, es decir tanto como un chucho vulgar y un galgo lo son, pueden alimentarse y crecer en ríos y diminutos arroyuelos que vierten en los ríos más grandes, y yo pienso que es el cebo más apropiado para estos ríos que cualquier otro.  Yo no sé cómo o de que reciben la vida o en que coloreada mosca se transforman, pero indudablemente ellos son la perdición de muchas truchas 》, y sigue diciendo a su pupilo, 《… solo os recordaré que conozcáis estos y sus diversas clases y la mosca en que cada gusano de canutillo se convierte, y después como utilizarlas, primero como gusano y posteriormente como mosca, y esto es un arte que cada uno que aspire a convertirse en pescador de caña no puede dejar para después. Os diré discípulo lo que yo oí en cierta ocasión: “No envidio a aquel que come mejores viandas que yo, ni a quien es más rico, o al que lleva mejores vestidos, no envidio a nadie, envidio tan solo a quien pesca más peces de los que yo pesco”. Y un hombre semejante demuestra estar en el camino de convertirse en un verdadero pescador de caña, y esa noble emulación la deseo para vos y para todos los jóvenes pescadores》.


Izaak Walton escribe la primera edición de “The Compleat Angler” en 1653, a la edad de 60 años, no es hasta la sexta edición,  30 años después, cuando figura por primera vez una segunda parte escrita por Charles Cotton. Izaak Walton no es pescador de mosca, copia sin ningún rubor las moscas de Dam Julyans Barnes, lo mismo que lo habían hecho otros cofrades, es por esta razón que Charles Cotton poeta y escritor Inglés, amigo y discípulo de Walton, aunque mucho más joven fue invitado por Walton a escribir la segunda parte compuesta de doce capítulos, donde centra gran parte aunque no exclusivamente en la pesca con mosca seca o la pesca en la superficie de la trucha y el tímalo, dedicando dos capítulos enteros a la colección de moscas para cada mes del año, basándose en la identificación y posterior imitación de los insectos naturales, también da algunos consejos de como pescar con insectos naturales especialmente con la Mosca de la Piedra (Stone Flie), y la Mosca de Mayo (Green Drake).

También enseña a su pupilo como montar una mosca artificial paso a paso. En sus modelos usa básicamente dubbing para el cuerpo de las artificiales y un par de alas generalmente de pato, también monta algunos modelos en palmer o hackle.
Finalmente, nos propone una receta para cocinar una trucha recién pescada, a mi juicio más complicada de preparar que algunos de sus dubbings, completando así “El Perfecto Pescador de Caña”.


Ya en la portada misma de su obra introdujo el religioso y dulce Walton una sentencia evangélica, 《 ¡A pescar voy!, ¡También nosotros vamos contigo! 》. Walton discurre a cerca del arte de pescar con caña en diálogos que duran 5 días, y los dos principales interlocutores son el maestro (Piscator), y su discípulo (Venator), interviniendo también en ellos un halconero, una pupilera, una lechera, Maullín, Pedro, Corindón y quizás alguno más, pero por lo común no hablan más que el maestro y su discípulo. 
Los diálogos discurren acerca de la pesca con caña y de los peces, truchas, barbos, tencas etc. que con ella se pueden pescar, y también de sus costumbres y maneras de vivir, y a modo de distracción introduce reflexiones sobre el arte de la pesca y sus encantos, bien en poesía, bien en versos que se refieren a él o al campo.

Walton amaba la música y al final de su diálogo del día cuarto incluye unos preciosos versos. El ritmo de su lenguaje y estilo obedece al ritmo de sus sentimientos, porque el corazón de Walton más bien que latir, fluía como las aguas mansas de los ríos en que vertió su arte. Y ¿Cómo no había de amar la música, un espíritu contemplativo que se apacentó en las tranquilas riberas de los ríos Ingleses, ya que es el paisaje en el reino de las formas visibles, lo que la música en el reino de los sonidos? Un paisaje es como una sinfonía donde confluyen agua y tierra, y aire, y hasta fuego.


Walton hablando de las diversas especies de gusanos de canutillo que pueden servir de carnaza o cebo a los peces nos habla de esas, 《… moscas, gusanos y criaturillas vivientes conque el sol y el verano adornan y embellecen las riberas de los ríos y los prados, para recreo y contemplación, más para nosotros los pescadores que para cualquier otro que no lo sea, ¿Cómo no gozar de la contemplación junto a los ríos? Dice Walton 《 … No hay vida tan feliz y tan alegre como la del pescador de caña que se gobierna bien 》.

La alegre piedad de Walton, y su dulce mansedumbre, le da una gracia especial, un fino y simpático humorismo de que se encuentra lleno su libro, como aquella vez en que al romper una trucha la cuerda y exclamar Piscator: ¡Ay! Lo ha roto todo, queda media cuerda, he perdido un buen anzuelo 》y contesta Venator (discípulo): 《 Sí, y también una buena trucha 》replica el maestro:《 No, no se ha perdido la trucha, porque os ruego tengáis en cuenta que nadie puede perder lo que jamás tuvo》.
Y termina la primera parte del dulce libro diciendo Piscator:《 … Y sobre todo seamos amantes de la virtud y atrevámonos a confiar en su providencia y seamos tranquilos y vayamos a pescar a la caña》.


Llegado a este punto yo me pregunto ¿Qué diría el Sr. Walton o el mismísimo Fernando Basurto que ya nos dejó escrito en su libro “Diálogos del Cazador y del Pescador” 1539, (un siglo antes de que lo hiciera el Sr. Walton) de la existencia de este gusano en los ríos aragoneses, que dirían si levantaran la cabeza y vieran en que se han convertido los ríos que ellos tuvieron la suerte y la gloria de pescarlos? No quiero ni pensarlo.



Izaak Walton. 


Una de las primeras artificiales montada en palmer. 

viernes, 11 de julio de 2014

COTO DE PESCA EL CASTILLO, RÍO OMAÑA.

Desde la edad del Bronce andan estas tierras pobladas, protegidas por bosques y bañadas por ríos y riachuelos. Quizás esas gentes primitivas encontraron aquí su paraíso. Quizás no necesitaron el oro que encontraron los romanos y les bastara con el tesoro de la naturaleza, la caza en el monte, la pesca en las frías y cristalinas aguas del Omaña y sus afluentes que aún se conservan por aquí silvestres, los praderios de montaña para alimentar el ganado y las tierras de labor ricas en centeno. 

De este cereal proceden mitos, leyendas y denominaciones como el Santuario de Pandorado. Es tradición por estos pagos que los campos de centeno se llamen "pan", y tal vez brillaban tanto sus espigas que nada mejor que añadir el metal más valioso de la historia de los hombres. Quizás crecieron tanto los cultivos de secano por milagro divino, que ocultaron el refugio en el que se salvaron todas las vidas de la persecución de las tropas infieles.


Santuario de Pandorado 

Creamos en la leyenda por ser más romántica y dejemos al margen la toponimia que nos dice que pando del latín "pandus" significa cóncavo, y orado del griego "monte". Si nos adentramos en ese monte o cerro, encontraremos bosques de endrinos, arandaneras, chopos, negrillos, alisedas, abedules, rebollos y magníficos robledales. Y más arriba, empinando las cumbres, piornos, escobas, urces, uvas de oso y bellísimas sabinas. En esa espesura intransitable tiene su hábitat el corzo, los jabalíes y el lobo ibérico. 

Más abajo, en el río, es frecuente encontrarse con emergencias de la Ecdyonurus torrentis desde el principio de temporada hasta su final. Este bello insecto acuático pertenece a la familia de los Hetagénidos y es muy exigente con la calidad del agua, prueba inequívoca de la pureza de las aguas del río Omaña y los riachuelos que vertebran esta comarca y que son paraísos trucheros. 
Otro indicativo de buena salud de este río son los innumerables mamíferos, aves e insectos que viven en sus aguas como el simpático Desmán Ibérico, también conocido como topo de agua, o la cautelosa nutria.

Ecdyonurus torrentis 
 
Pero no hace falta agudizar mucho la vista para comprender por qué este territorio es Reserva Mundial de la Biosfera. Es patrimonio natural la belleza de sus paisajes, sus cielos son refugio de aves en los que vuelan libres y seguras águilas reales, halcones peregrinos, pequeños alcaudones, perdices pardillas... Es también territorio este del oso pardo y del urogallo que siguen luchando por dejar de ser especies en peligro de extinción. 

De este paisaje, de esta naturaleza en estado puro se prendaron desde antiguo los hombres, y del oro de las tierras que se precipitan al río los romanos, que establecieron aquí una fuerza militar para supervisar la extracción del mineral y su transporte, y quizás acamparan al lado mismo del río Omaña. Luego, durante siglos la historia guarda silencio, hasta que en el año 857 aparece en unos legajos el nombre de Vegarienza  (Vega de Areza ), para dar fe del avance de los herederos de Don Pelayo hacia el sur, el comienzo de la Reconquista. 

Gerrearon por estas tierras, nobles y señores. Entre los reinados de Enrique II y Enrique IV, los concejos dependientes del poder real pasaron a manos de algunos de los linajes de mayor influencia como los Quiñones. Diego Fernández de Quiñones, primer Conde Luna, tomó por la fuerza los concejos de esta comarca Omañesa, imponiendo prestaciones abusivas a sus habitantes durante siglos, sometiéndolos al vasallaje y al pago del "pan del cuarto". No bastó la llegada de las Cortes de Cádiz para abolir tamaño tributo y hubo que esperar aquí a la II República para liberarse del yugo.
 
Vista parcial del valle del río Omaña. 

Hay además de la naturaleza imponente otros patrimonios, costumbres ancestrales que se traducen en fiestas y romerías, y en celebraciones que se pierden en el tiempo. Es mítica la romería de Pandorado y especial la zafarronada en carnaval de Riello, antiquísimo antruejo que se conserva vivo. 

Quedan las maravillas gastronómicas que es delicia en esta comarca. Embutidos como manda la ordenanza de la sabiduría popular, cultivos de la huerta que acompañan a las carnes en las ollas, frutos silvestres que adornan los postres tradicionales como los frisuelos, el brazo jitano, o los miajotes hechos de moras silvestres, el increíble pan que aquí casi siempre es de centeno, el cocido omañés, las migas, las sopas de ajo, las sopas de trucha, y sobre todo el afamado llosco, sustento mágico de esta tierra, cocido a fuego lento durante horas dentro de una bolsita de lienzo, maravilla dentro de otra maravilla. La tierra que es patrimonio de todos y herencia sagrada.

 
El llosco o botillo. 

EL COTO :

De los ríos naturales leoneses el Omaña es mi preferido y el que mejor conozco. Es un río diseñado por la naturaleza para pescarlo a mosca seca, ahogada o ninfa y el acotado El Castillo es un buen ejemplo con multitud de corrientes, profundos pozos, tabladas de corrientes suaves, colchones debajo de las cascadas de los puertos, rabiones, raseras, remansos... y un sinfín de eclosiones de todo tipo de insectos. 

Este acotado a pesar de haber sufrido en el pasado la ira de los furtivos y de seguir permitiéndose la pesca con muerte, puede presumir a día de hoy de tener una eceptable población truchera. 

Coto de pesca El Castillo.

El Omaña es un río truchero de renombre y uno de los más hermosos de la provincia leonesa, gracias entre otras cosas a que sigue conservando gran parte de su privilegiada riqueza natural al no estar regulado en cabezera, manteniendo en sus márgenes algunas de las más bellas alisedas y bosque de ribera.

En su curso medio-alto, a la altura del coto El Castillo, su discurrir es sereno, al ritmo de las crecidas y estiajes que marcan las estaciones. Aquí el Omaña empieza a perder pendiente y poco a poco va apaciguando su energía y depositando los materiales que aguas arriba sustrajo a la montaña. Entonces el río adquiere todo el protagonismo y vértebra este territorio haciéndose siempre visible por la densa vegetación de ribera que serpentea junto a su cauce divagante entre suaves meandros.

Sus aguas cristalinas y bien oxigenadas, desfilan escoltadas por una doble guardia de alisos y sauces, que en invierno parecen estar firmes como soldados presentando las armas de sus ramas desnudas, y en verano flexibles se extienden como toldos formando auténticas galerias de sombras, llegando en ocasiones a entrelazarse las dos orillas. 

Las numerosas y robustas raíces sumergidas en el agua y frecuentemente visibles, abrazan con fuerza el talud de las márgenes del río, evitando así que la fértil tierra sobre la que viven sea arrastrada por el agua y controlando la erosión en épocas de crecidas. La belleza de su ribera con montes y valles ancestrales hacen de este acotado una reserva natural que el pescador no puede dejar de visitar. 

El río Omaña es un río tardío para la mosca y si al pescador le gusta madrugar, los amaneceres son tan expectaculares como los serenos de la tarde, incluso en ocasiones mejores. 



Aguas arriba del refugio de pescadores.
Coto de pesca El Castillo, aguas arriba del refugio de pescadores. 

El Omaña, un paraíso natural para el pescador. 


Acotado de pesca El Castillo. 


En verano, las ramas de ambas orillas se entrelazan formando una especie de túnel vejetal. 

Las raíces frecuentemente visibles, abrazan con fuerza el talud de las márgenes y sirven de refugio para los animales.

ANIMALES Y PLANTAS. 

Ya desde niño, la más pequeña e insignificante cosa del río siempre excitó mí admiración y curiosidad. Con el tiempo, la pesca me ha permitido conocer mejor a los animales y plantas y unirme de forma muy fuerte a ellos.

Los pedreros de cantos blancos quemados por el sol se disponen en los ribazos desplazándose con cada nueva crecida, son refugio de lagartijas y de las inonfensivas culebras de agua, que al calor del sol del verano activan su sangre fría y hacen sus nidos, sabedores de que cerca del agua siempre ha estado la vida.

Pedreros, lugar de refugio para multitud de animales.



No muy lejos anda el mirlo acuático, rechoncho y negro con babero blanco, buceándo y apeonando por los rabiones en busca de larvas de insectos acuáticos. La señora lavandera, muy frágil ella, de vientre amarillo limón, dorso cenizo y larga cola blanquinegra persiguiendo activamente las efémeras que eclosionan. En los canturriales despegando con alas en arco reside el andarrios, que si tiene cerca el nido simula el hacerse el herido piando y arrastrándose ante el intruso.

Ranita de San Antón. 

Las pasadas rastreras de golondrinas y vencejos, animan la tablada y ponen en alerta al avispado pescador. El croar de la rana verde o ranita de San Antón y sus saltos de huida entre las ocas. El simpático desmán o topo de agua, muy discreto el, parece una pequeña rata de pelaje gris acerado, con su curiosa trompa plana y ojos ratoniles, se mueve agilmente en los remolinos removiendo cantos con el hocico en busca de gusarapas y maraballos, al incorporar al pelo burbujas de agua parece una bola plateada.


Los sapos, reconocibles por su color marrón y piel berrugosa, tienen mala fama entre los pescadores porque dicen que cuando empieza el desove " la sapina ", amedrentan a las truchas que dejan de tomar cualquier alimento y se refujian en los pozos. Galerias de la rata de agua entre los juncos y sus tallos comidos delatan la presencia de este roedor anfibio, reconocible por su librea parda, hocico chato, cortas orejas y pequeño rabo.

Garza real.

La buena situación de este río también se manifiesta con la presencia de uno de los mamíferos más cautelosos y un voraz consumidor de truchas, la nutria, fácil de rastrear por sus excrementos pero difícil de sorprender. 

Nutrias y truchas así como otros depredadores como la garza real de pausado vuelo y plumaje gris azulado, no prosperarian sin la existencia de otras muchas formas vivas en el agua y que en su mayoría pasan desapercibidas a los pocos observadores.

La Nutria.

La comunidad de invertebrados en el río Omaña es muy variada y cambia en los distintos tramos del río en función de las condiciones del agua, temperatura, cantidad de oxígeno o de materia orgánica disuelta.

La adaptación a estas condiciones es tan precisa para algunos de estos seres, que grupos como algunas familias de tricópteros y efemerópteros, coleópteros ( escarabajos acuáticos ), odonatos ( libélulas y caballitos de río ) y especialmente algunos plecópteros estan considerados por los biólogos como indicadores de la calidad del agua.

El simpático Desmán Ibérico o topo de agua.

Este río, además de por sus características peculiares, permite albergar una flora rica y diversa que desempeña un papel fundamental en el ecosistema. Para algunas plantas acuáticas no resulta sencillo vivir en el agua, para soportar las fuertes corrientes algunas de ellas como la hierba de San Antonio, los junquillos, o la oca ( ranúnculos ), desarrollan raíces largas y flexibles, así como tallos y hojas que lejos de ofrecer resistencia a la corriente se mecen con ella. 
En primavera y verano, cuando florecen sobre el caudal resulta todo un espectáculo, entonces si que nada hay tan hermoso en cuanto pueden ver ojos humanos.

Un sinfín de pequeños animales viven entre ellas, insectos,  moluscos y crustáceos, todos contribuyen a engrosar la variada dieta de las truchas y otros seres vivos.

Plantaciones de choperas.

Al alejarnos de la orilla del río, los alisos y sauces son sustituidos por choperas, fresnos, olmos y multitud de arbustos favorecidos por la fértil tierra y un ambiente fresco y húmedo que se mantiene incluso en el rigor del verano.

Antaño estas riberas eran aprovechadas para el cultivo de linares para la obtención del lino con el que se tejia la ropa, también huertos que ofrecían productos para el consumo de la casa, o prados de siega en los que recoger la hierba que alimentaba el ganado, ahora sustituidos por otros cultivos forestales como las choperas, una nueva forma de rentabilizar unas tierras que el despoblamiento condena al abandono.

 Bosquete de ribera en el Omaña. 

Todavía hoy, entre los campos y fincas se insinúan algunos linderos de sebes o muros de piedras como se conoce aquí en León a los setos vivos que delimitan la propiedad. Un entremallado de mimbres y varales junto con zarzas y rosales silvestres entre troncos de paleras que la destreza de la mano del hombre iba perfeccionando con años de podas sucesivas. 

Son los últimos reductos de esos bosques de ribera que han cumplido su función con un destacado papel ecológico y económico, protegiendo las fincas del viento, aportando alimento y sombra para el ganado y leña para el hogar, así como pequeños frutos, setas, moras, majolinos, brunos...

La sabiduría de la vida rural supo conjugar en tiempos de escasez multitud de pequeñas actividades para complementar la economía familiar y garantizar la supervivencia. 

El pescador que frecuenta estos parajes tiene ante si, no solo la posibilidad de disfrutar de su afición favorita, sino también de observar la comunidad faunistica asociada a estos bosques de ribera.

La calma, la soledad y el silencio que en determinadas horas del día reinan en el río, proporcionan el ambiente adecuado para concederse el placer de recrear la vista y el oído.

Entre la maraña de mimbres y troncos encuentran cobijo y alimento multitud de pequeños mamíferos como los topillos campesinos, ratones y lirones. Especializados en su captura están las comadrejas de cuerpo tubular, dorso canela y vientre blanco, los armiños y el turón, consumidor de ranas, culebras y ratones.


 El ruiseñor, escucha su canto . 👇

Multitud de pajarillos frecuentan estos ambientes: el diminuto chochin, el ruiseñor o el mirlo, también jilgueros y verdefinos, todos fáciles de identificar y que con sus cantos nos regalan una constante y variada melodía antiestrés, natural y ecológica. 

Todo favorecido por el grano que encuentran en las fincas, los frutos silvestres, así como por la comunidad de insectos y otros pequeños invertebrados que garantizan los ciclos de vida en estos lugares. 

Caracoles, babosas, arañas, todos constituyen lo que los técnicos denominan cadena trófica y que aquí en el río Omaña se manifiesta de una manera especial.

Topillo campesino. 

Este entramado de fincas, bosquetes y prados, que por desgracia van desapareciendo por el desuso, son de un enorme atractivo paisajistico y de incalculable valor ecológico y cultural.

Asociado a esta riqueza biológica se encuentra un interesante patrimonio cultural, que refleja una forma ancestral de trabajo y de relación con el entorno, un ejemplo lo tenemos en el sistema de riego que en muchos casos remonta sus orígenes a estructuras agrarias medievales promovidas por los monasterios que iniciaron la repoblación de estas tierras tras la reconquista.

Una vasta red de presas, acequias y regueros llevaban el agua a los rincones más alegados del cauce, las presas tomaban el agua a través de un puerto preparado en el río con troncos, cantos y ramas que a modo de dique permitía derivar el agua. Todavía hoy en el ejercicio de la pesca no es difícil tropezarse con alguno de estos puertos.

Uno de los puertos dentro del coto. 

Otro puerto artificial del coto.

El abandono del medio rural y sus formas de vida, la despoblación y el progresivo envejecimiento de las gentes que siguen aferradas a su tierra, está condicionado un radical cambio en los paisajes tradicionales.

Los campos sin labor ni pastoreo están dando paso a una naturaleza prodiga que empieza a cobrar lo que le fué arrebatado durante años, tierras antes de centeno y trigo se van paulatinamente cubriendo de matorrales de escoba, piornos y urces que en primavera generan una impresionante riqueza cromática y paisajistica.

Aerogeneradores en uno de los cordeles más bellos de esta comarca.

Vuelven a aparecer los robles que una vez fueron talados para obtener tierras de cultivo y pastos. Es el ciclo de la vida que el hombre sigue empeñado en seguir jugando un destacado papel en el manejo del entorno con nuevas construcciones, pistas, torres, repetidores y la amenazante sombra de los parques eólicos que si nadie lo remedia sembraran con aerogeneradores algunos de los cordeles más bellos de esta comarca Omañesa declarada por la UNESCO Reserva de la Biosfera.

Escobas, piornos y urces, conforman el nuevo paisaje omañés. Al fondo el río y el pueblo de Inicio. 

Me biene a la memoria tantos recuerdos y añoranzas de este río, que no puedo por menos que dejar de mencionar al entrañable guarda de esta zona que fué Paulino. Personaje de patillas de hacha, bigotes bien poblados, sonrisa blanca y elocución expansiva. Así lo describió nuestro querido y desaparecido D. Miguel Delibes.

Paulino fué un guarda de leyenda, más que un simple vigilante fué una especie de dios que todo lo ve, un espejo en el que mirarse algunos guardas de hoy.

Los frezaderos los rodeaba con alambre de espino y los cubría con el mismo material. De el todos aprendimos como hay que trabajar estas aguas con la ahogada. 

Nada más ponernos a pescar el coto nos decía, ¡dejarme una caña! 

Cuando una trucha grande rechazaba algún mosquito de la cuerda exclamaba, ¡oste que trucha! Las muy zorras lo saben todo, y de inmediato nos decía que había que cambiar el mosquito por otro. Estoy seguro que todos los discípulos de Paulino, jamás podremos pescar ni conocer el río con la exactitud y seguridad que lo hacia él.

La temporada pasada me acerqué a pescar este tramo del río Omaña, al final resultó ser un buen día de pesca sobre todo en cantidad, pero también en calidad ya que algunas truchas superaron los cuarenta centímetros.

De regreso a casa me paré a tomar una cerveza en el bar "El Corral de Sandalio", en el pueblo de El Castillo, donde antaño las cuadrillas de pescadores se reunían para contar las anécdotas de la jornada y refrescar las resecas gargantas. 
Mientras tomaba la cerveza apoyado en la barra, mi vista se desvió hacia unas botellas antiguas con algo de polvo que reposaban en la estantería, entonces todos mis recuerdos se comprimieron en ese momento y pensé que la vida de un pescador pasa muy rápida, y que es demasiado bella para vivirla solamente una vez.

Me acordé de algunos pescadores que conocí en este río y de otros muchos que ya no están con nosotros y que se fueron para gozar eternamente en los maravillosos ríos de aguas puras y cristalinas llenos de truchas que sin duda Dios tiene dispuesto en el Cielo para premiar a todos los pescadores buenos y sencillos como fueron ellos.

Ya dentro del coche, prosiguiendo mi regreso a casa seguía pensando... soy un afortunado de ser pescador y doy gracias a Dios por haberme permitido conocer este maravilloso mundo y unirme de forma muy fuerte a la NATURALEZA.

La huerta, un complemento a la economía familiar. 



No hay nada como un merecido descanso después de una agotadora jornada de pesca.  

Algunas de las truchas capturadas en el coto y devueltas a su medio. 

Algunas de buen tamaño. 
 
Hermosos ejemplares de truchas capturadas en el coto del Castillo en una jornada de pesca inolvidable.