BIENVENIDO AL MAGICO MUNDO DE LA PESCA CON MOSCA

《 Hay que ser, o haber sido pescador, para conocer el goce infinito de la integración del hombre en la Naturaleza. El pescador vive la explosión de la primavera, el rigor del verano, la suavidad del otoño y la tristeza del invierno, conoce la afanosa vida de los insectos, el crecimiento de las plantas, el jugueteo de las aguas, el instinto y la astucia de los animales silvestres, la imponente majestuosidad de las montañas y la sencillez de los prados y las tremendas fuerzas desencadenadas de la naturaleza...》
Prologo del libro LA PESCA DE LA TRUCHA en los rios de León, de Jesus Pariente Diez.

miércoles, 24 de febrero de 2016

De Pesca por Las Omañas.

Desde la Edad del Bronce andan estas tierras pobladas, protegidas por sus bosques y bañadas por ríos y riachuelos. Quizás esas gentes primitivas encontraron aquí su paraíso. Quizás no necesitaron el oro que encontraron los romanos y les bastara con el tesoro de la naturaleza, la caza en el monte, la pesca en las aguas frías y cristalinas del Omaña y sus afluentes que se conservan por aquí silvestres, los praderios de montaña para alimentar el ganado y las tierras de labor ricas en centeno. 

De este cereal proceden mitos, leyendas y denominaciones como por ejemplo la del Santuario de Pandorado. Es tradición por estos pagos que los campos de centeno se llamen "pan", y tal vez brillaban tanto que nada mejor que añadir el metal más valioso de la historia de los hombres. Quizás crecieron tanto los cultivos de secano por milagro divino que ocultaron el refugio en el que se salvaron todas las vidas de la persecución de las tropas infieles.

Santuario de Pandorado 
Creamos en la leyenda por ser más romántica y dejemos al margen la toponímia que nos dice que pando del latín "pandus",significa cóncavo y orado del griego "monte". Si nos adentramos en ese monte o cerro encontramos bosques de endrinos, arandaneras, chopos, negrillos, alisedas y abedules, rebollos y magníficos robledales. Y más arriba, empinado las cumbres, piornos y escobas, urces, uvas de oso y bellísimas sabinas. En esa espesura intransitable tiene su hábitat el corzo, los jabalíes y  el lobo ibérico. 

Es frecuente encontrarse cuando practicamos nuestra afición a la pesca  con emergencias de la Ecdyonurus torrentis desde principios de temporada hasta su final. Este bello insecto acuático pertenece a la familia de los Heptagénidos y es muy exigente con la calidad del agua donde vive, prueba inequívoca de la pureza de los ríos y riachuelos que vertebran esta comarca Omañesa y que son paraísos trucheros. Otro indicativo de buena salud de estas aguas es el simpático Desmán Ibérico o topo de agua, parece una pequeña rata de pelaje gris acero con su curiosa trompa plana y ojos ratoniles, y la presencia de uno de los mamíferos más cauteloso y voraz consumidor de truchas, la nutría, fácil de rastrear por sus excrementos pero difícil de sorprender.

Ecdyonurus torrentis 

Desmán Ibérico o topo de agua 

Pero no hace falta agudizar mucho la vista para comprender por qué este territorio es Reserva Mundial de la Biosfera. Es patrimonio natural la belleza de sus paisajes y es refugio de aves sus cielos, en los que vuelan libres y seguras águilas reales y halcones peregrinos, también pequeños alcaudones y perdices pardillas. 

La comunidad faunística menuda asociada al sotobosque entre la maraña de ramas y troncos encuentran cobijo y alimento multitud de pequeños mamíferos como ratones, topillos o lirones, especializados en su captura están las comadrejas y armiños. Multitud de pajarillos frecuentan estos ambientes, el diminuto chochín, el ruiseñor o el mirlo acuático con su babero blanco buceando y apeonando por los rabiones en busca de larvas de insectos acuáticos, y la lavandera de vientre amarillo limón, dorso cenizo y larga cola blanquinegra persiguiendo activamente las efímeras que emergen. En los canturriales despegando las alas en arco reside el andarrios que si tiene cerca el nido simula hacerse el herido piando y arrastrándose ante el intruso. El croar de la rana verde o ranita de San Antón y sus saltos de huida entre las ocas. Todos fáciles de identificar y todos protegidos por la declaración de Zona Especial de Protección.

El río Omaña 

El mirlo acuático 

Es también territorio este del oso pardo y del urogallo, que luchan por dejar de ser especies en peligro de extinción. De este paisaje, de esta naturaleza en estado puro se prendaron desde antiguo los hombres, y del oro de sus tierras que se precipitan en el río los romanos, que establecieron aquí una fuerza militar para supervisar la extracción del mineral y su transporte, y acamparon quizá al lado del río Omaña.
El río Omaña y el pueblo de Inicio al fondo 

Luego, durante siglos la historia guarda silencio, hasta que en el año 857 aparece en unos legajos el nombre de Vegarienza ( Vega de Areza ), para dar fe del avance de los herederos de don Pelayo hacia el sur, el comienzo de la Reconquista.  

Gerrearon por estas tierras nobles y señores. Entre los reinados de Enrique II y Enrique IV, los concejos dependientes del poder real pasaron a manos de algunos de los linajes de mayor influencia como los Quiñones. Diego Fernández de Quiñones primer Conde Luna,tomó por la fuerza los concejos de esta comarca Omañesa imponiendo prestaciones abusivas a sus habitantes. El concejo de Riello se alzó contra su poder que no contestó el derecho de los Condes de Luna al señorío territorial, y durante siglos fue sometido al vasallaje y al pago del "pan del cuarto " por usar sus propias tierras. No bastó la llegada de las Cortes de Cádiz para abolir tamaño tributo y hubo que esperar aquí a la II República para liberarse del yugo. 

Vista parcial del valle del río Omaña 

Hay además de la naturaleza imponente otros patrimonios, costumbres ancestrales que se traducen en fiestas y romerías únicas, y en celebraciones que se pierden en el tiempo.  https://youtu.be/WQTwv2zkSN8 Es mítica la romería de Pandorado y especial la zafarronada en carnaval, antiquísimo antruejo que se conserva vivo. https://youtu.be/THEfa06nz78 

Quedan las maravillas del plato, gastronomía que es delicia, embutidos como manda la ordenanza de la sabiduría popular, cultivos de la huerta que acompañan a las carnes en las ollas, frutos silvestres que adornan los postres tradicionales como los frisuelos, el brazo gitano y los miajotes hechos de moras silvestres, el increíble pan que es aquí casi siempre de centeno, el cocido omañes, las migas, las sopas de ajo o de trucha y sobre todo el afamado llosco, sustento mágico de estas tierras, cocido al fuego lento durante horas dentro de una bolsita de lienzo, maravilla de otra maravilla. La tierra que es patrimonio de todos y herencia sagrada.

Algunos personas mayores se resisten a dejar la huerta


El llosco o botillo 

El abandono del medio rural y sus formas de vida, la despoblación y el progresivo envejecimiento de las gentes que siguen aferradas a su tierra está condicionando un radical cambio tanto en los paisajes tradicionales como en la vida de sus habitantes. Campos de cereales sin labor ni pastoreo están dando paso a una naturaleza pródiga que empieza a cobrar lo que le fue arrebatado durante años, tierras antes de centeno y trigo se van paulatinamente cubriendo de matorral de escoba, piorno y urces, vuelven a aparecer los robles que una vez fueron talados para la obtención de tierra de cultivo y pastos, es el ciclo de la vida que el hombre sigue jugando un destacado papel en el manejo del entorno con nuevas construcciones, pistas,torres, repetidores, y la amenazante sombra de los parques eólicos que si nadie lo remedia sembraran con aerogeneradores algunos de los cordeles más bellos de esta comarca Omañesa Reserva Mundial de la Biosfera y patrimonio de todos.

Parque eólico